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Antonio Cañero
La ciudad de Córdoba ha sido cuna de grandes toreros de a
pie pero también de importantes figuras del rejoneo. Éste
es el caso de Antonio Cañero, nacido en esta capital
andaluza el 1 de enero de 1885. No resulta extraña la afición
de éste por los caballos, puesto que su padre, Manuel,
era profesor de equitación y fue quien le enseñó todos los
secretos de la monta al él y a sus hermanos. Fue en el picadero
donde trabajaba su padre donde Antonio comenzó a montar,
pero sus primeras aspiraciones profesionales no estuvieron
relacionadas precisamente con el mundo del toro.
Su pasión por los caballos le llevó a prepararse y formarse
hasta conseguir ingresar en el ejército como profesor de equitación
y siendo todavía miembro de este cuerpo, con rango de oficial,
comenzó a actuar en festivales benéficos junto a representantes
de la aristocracia española por simple afición. Esto sucedía
en 1913 y en los años posteriores continuó actuando en diversos
festejos de similares características, en los que sufrió sus
primeros percances. El más grave de ellos tuvo como escenario
la plaza de Córdoba, donde un astado le infirió dos graves
cornadas, una en el muslo derecho y otra en el cuello, el
7 de enero de 1917.
Sin embargo, fue en 1922 cuando Antonio Cañero comenzó
a actuar como profesional, sumando un total de 22 festejos.
En la temporada de 1924 sumó 60 corridas, a pesar de perder
trece compromisos por los graves percances sufridos en Murcia
y Badajoz. Pero la mejor temporada de su carrera, sin duda,
fue la de 1925. Durante ella actuó en diversas ocasiones en
Portugal, protagonizando un hecho histórico en la plaza de
toros de Lisboa, al ser el primer diestro que daba muerte
a un novillo en el ruedo con la asistencia del Gobierno. Ese
mismo año se presentó en París, el día 1 de noviembre, logrando
un gran triunfo. Peor suerte corrió en la campaña de 1926,
en la que el grave percance sufrido en Bilbao le impidió pasar
de las 14 actuaciones.
En los años posteriores hace su presentación en tierras americanas,
toreando hasta cinco tardes en México la temporada de 1928,
y disminuyendo progresivamente sus compromisos hasta su retirada,
hecho que tuvo lugar en 1936. Ese mismo año, el inicio de
la Guerra Civil española le lleva a regresar al ejército,
como Teniente Coronel, para luchar en el bando nacional.
Antonio Cañero, considerado un renovador del arte del
rejoneo, dejó una gran huella en la historia del toreo a caballo,
instaurando la indumentaria y el estilo campero. Su Córdoba
natal fue también la ciudad que le vio morir, el 21 de febrero
de 1952, cuando contaba con 67 años de edad.
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