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Curro Bedoya
Extensa en cuanto a tiempo y prolífica en cuanto a triunfos
ha sido la carrera del sevillano Francisco Bedoya,
conocido taurinamente como Curro Bedoya. Nacido en
Puebla del Río, Sevilla, el 20 de agosto de 1948, comienza
a interesarse por los caballos desde niño y muy pronto se
inicia en el deporte de la equitación, lo que le lleva a actuar
en público por primera vez con tan sólo 14 años. Lo hizo durante
el transcurso de un festival benéfico celebrado en Sevilla,
en diciembre de 1962.
Su carrera profesional comenzó, sin embargo, un año más tarde,
el 18 de julio de 1963, en Manzanares (Ciudad Real). Pese
a su gran dedicación al mundo del rejoneo, durante los siguiente
años alternó sus actuaciones en los ruedos con su participación
como doble en escenas peligrosas de películas españolas, hasta
la temporada de 1966. El 31 de julio de este año se presenta
en Madrid, actuando en el prólogo de una corrida de toros
en la que figuraban Armando Soares, Agapito García,
'Serranito', y Luis Alviz. La notable actuación
que logró con un toro de María Rosa González fue el
inicio de una relación excepcional con el público madrileño,
al que nunca decepcionó.
Prueba de ello es su actuación en la tarde del 13 de octubre
de 1968, cortando una oreja a un toro de Baltasar Ibán,
que le sirve para ir incrementando progresivamente sus contratos
hasta los 34 que cumple en 1975. Aún así, los años de la década
de los 70 no resultaron fáciles debido a diversas lesiones,
como la fractura de tobillo que sufrió el 10 de septiembre
de 1978 en Alcorcón, que le mantuvo una larga temporada fuera
de los ruedos.
Mucho mejores, a tenor de los resultados, fueron los años
80. Así, el 15 de agosto de 1980 logra un importante triunfo
en El Puerto de Santa María, en una corrida luso española,
cortando dos orejas al toro de Fermín Bohórquez que
le correspondió en el sorteo. Ese año alcanza la cifra de
40 festejos, número que superaría en las dos siguientes temporadas.
Entre sus mayores éxitos de estos primeros años de la década
cabe destacar el obtenido el 2 de abril de 1983 en Lorca,
cortando tres orejas, el del 30 de julio de ese mismo año
en El Puerto de Santa María o el de Castellón, la tarde del
28 de julio de 1984, desorejando por partida roble a un ejemplar
de El Pizarral. En 1985, tras la temporada española,
marcha a Colombia, donde cumple con 11 actuaciones. El coso
de Valencia fue el escenario de dos importantes triunfos durante
las dos siguientes campañas, ya que la tarde del 22 de marzo
del 87 sería una de las mejores de su carrera. Días antes,
el día 19, había cosechado otro gran éxito en Madrid, algo
que se repetiría en numerosas ocasiones a lo largo de su trayectoria,
lo que le llevó a verse incluido siempre en los carteles del
ciclo isidril.
La gran pureza con la que ejecuta las suertes le hace ser
uno de los predilectos de los verdaderos aficionados al arte
del rejoneo y, pese a que a veces esto le impide llegar al
gran público, logra mantenerse en los primeros puestos hasta
mediados de los 90.
Diversos son los contratiempos sufridos por este caballero
a principios de esta década. Primero fue una lesión en el
brazo que le obligó a torear con un aparato ortopédico y más
tarde, en 1994, un trágico incendio en las instalaciones donde
descansaban sus caballos acaba con la vida de siete de ellos.
Gracias a la ayuda de sus compañeros, que le prestan alguna
de sus monturas, puede permanecer en activo ese año, cumpliendo
con 27 actuaciones y logrando triunfar en plazas tan importantes
como las de Ronda o El Puerto de Santa María. A partir de
entonces, comienza a disminuir progresivamente el número de
actuaciones hasta la actualidad, que ya se encuentra prácticamente
retirado del toreo activo.
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