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La
aparición de Ginés Cartagena en el mundo del rejoneo
supuso una auténtica revolución en las formas que le llevó,
de manera imparable, hasta lo más alto, atrayendo a las plazas
a un número elevadísimo de espectadores.
Nacido en la localidad alicantina de Benidorm, el 19 de septiembre
de 1968, su afición y habilidades se dejan notar a muy corta
edad. Así, con tan sólo 14 años actúa por primera vez en público,
en la temporada de 1982, hecho que tiene lugar en otra localidad
alicantina, Alfaz del Pi. Sin embargo, pese a que su actividad
no cesa en las siguientes campañas, aún tarda cinco años en
presentarse ante la afición madrileña. Fue el 19 de marzo
de 1987 cuando actúa por primera vez en la Monumental de Las
Ventas, acompañando a Curro Bedoya y a los hermanos
Ribeiro Telles en la lidia de reses de Infante da
Cámara. Ese año logra sumar 30 festejos y en la siguiente
temporada alcanza el primer puesto en el escalafón de rejoneadores,
actuando un total de 40 tardes.
Fue ésta de 1988 una temporada importante, que le sirvió para
hacerse imprescindible en los carteles de las principales
ferias. Su gran conocimiento de la doma y la variedad que
imprimía en su labor, le hacen ganarse el favor del público,
que no quiere perderse ninguna de sus actuaciones. Para ello
cuenta con la colaboración inestimable de dos de las estrellas
de su cuadra, Whisky y Quiebro, dos caballos
que utiliza en el tercio de banderillas y que alcanzan gran
fama entre los aficionados.
Durante las campañas de 1989, 90 y 91 vuelve a encaramarse
en lo más alto del escalafón y cosecha triunfos tan sonados
como el que tuvo lugar en Madrid la tarde del 3 de junio de
1989. El alicantino, apoderado entonces por Juan Manuel
Moreno Menor, corta dos orejas a un toro de Manuel
Sánchez Cobaleda y logra abrir la Puerta Grande de Las
Ventas.
Tampoco se le resistió Sevilla, donde logró similar resultado
la tarde el 21 de abril de 1991, ni Jerez, donde cuajó una
gran actuación la tarde del 2 de mayo. Y si estas temporadas
fueron importantes, su consagración definitiva llegaría en
1994 y 1995, años en los que suma más de 80 actuaciones y
recorre de forma triunfal los cosos españoles, franceses y
americanos.
Su monta espectacular y algo heterodoxa, su pleno dominio
del caballo, sus arriesgados desplantes y su vibrante interpretación
de la suerte del violín le hacen marcar un antes y un después
en la historia del toreo a caballo, que resurge con fuerza
durante la década de los 90.
Tan sólo su trágica muerte pudo frenar este ascenso imparable.
Y es que, cuando llevaba camino de alcanzar cuotas desconocidas
hasta entonces en la historia del rejoneo, un desgraciado
accidente acabó con su vida. La madrugada del 22 de noviembre
de 1995, en el kilómetro 36 de la carretera de Extremadura,
resultó atropellado por un camión mientras cruzaba la calzada,
falleciendo horas más tarde en el hospital Doce de Octubre
de Madrid.
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