Joao Moura, doblándose. Foto Revista Toresma
El caballo para el rejoneo tiene que ser una herramienta perfectamente equilibrada, con toda la ligereza posible. La compenetración entre el rejoneador y su montura tiene que ser tal, que el jinete piense y el caballo ejecute sin dudar ni un instante. Si el caballo está perfectamente domado, el rejoneador da las ayudas por actos reflejos, y no tiene que pensarlas, por lo que podrá centrar su atención en el toro.
Al caballo de rejoneo hay que domarle, afinarle, tenerle obediente y ligero en los movimientos. Es importante que el animal esté reunido; y para ello, hay que tener perfectamente conseguidos todos los movimientos y el galope perfeccionado al máximo, dominándole a cualquier velocidad, lo mismo por derecho, que en giros, que en apoyos, sean laterales o diagonales.
Para elegir un caballo de rejones hay que ver que tenga buen temperamento, que sea generoso, que galope bien, con soltura, que físicamente esté bien proporcionado, que tenga prestancia, que se exprese sintiendo al toro, es decir que se sienta artista y transmita al público. Que tenga velocidad para la salida, belleza para banderillas y valentía para matar.


El caballo de paseíllo
LIDIADOR, de Iván MagroEl paseíllo en una corrida de rejones tiene su importancia, pues el público siempre agradece un paseíllo bien hecho. El caballo utilizado en el paseíllo debe ser cuanto más espectacular mejor, de tamaño medio, tirando a grande. Su doma tendrá que ser lo más perfecta posible. Los aires que más se utilizan son el passage y el paso español.


El caballo de salida
LABRIT, de Hermoso de Mendoza. Foto pablohermoso.comLa finalidad principal de las suertes de recibo es parar al toro, templar y fijar su embestida; además de restarle fuerza mediante los rejones de castigo, midiendo ésta y dejándole algo más de la justa para poder matarlo. Para el primer tercio se requiere una cabalgadura muy manejable, con una cuidada doma, que tenga potencia y velocidad, y que se doble con el toro en círculos pequeños para poderle. Debe ser, por lo tanto, un caballo muy poderoso, reunido, muy ligero, tanto en obedecer como en rapidez, con el galope afinado al máximo, con buena boca y muy seguro. Los caballos cruzados (anglo-lusos, anglo-hispanos...) son los que más se utilizan para saludar al toro en la plaza.


El caballo de banderillas
González PorrasUna vez que el toro está ahormado con los rejones de castigo, se cambia de caballo. El tercio de banderillas es el más artístico y el más vistoso, en el que se basa el éxito de la faena. Aquí es donde se saca el caballo maestro de la cuadra. Se trata de mostrar la doma y la aptitud de la cabalgadura. Por ello, se requiere un caballo más artista a la hora de ejecutar las suertes; que tenga armonía, expresión y que se sienta torero. Un animal menos veloz, pero ágil, con temple y con valor, que les llegue cerca a los toros y no proteste, y que se doble para realizar bien las suertes. Además, tendrá que estar lo suficientemente bien domado para poder ligar las suertes con facilidad. El caballo más torero será aquel que vaya con armonía, presumiendo, con tranquilidad, la cara colocada, expresiva; que sienta al toro, que ponga las orejas hacia atrás, que lo mire, que lo engañe, que toree por si mismo, que mida las distancias no dejándose tocar, pero llegue tan cerca que permita al rejoneador clavar al estribo, al mismo tiempo que saca la grupa y rodea el pitón derecho, saliendo por el rabo del toro. En estas características se ajusta un caballo español, lusitano o hispano-árabe, ya que sus aires poseen expresión y belleza a raudales y su nobleza facilitará la doma.


El caballo del último tercio
MARIACHI, de Hermoso de Mendoza. Foto pablohermoso.comLa realización eficaz del tercio de muerte es fundamental a la hora de conseguir trofeos. La principal virtud del caballo de matar es la valentía. El animal debe ir despacio y derecho al toro, debe ser capaz de llegarle muy cerca y hacer una reunión ajustada. Es importante, además, que tenga un galope suave, que permita al jinete no moverse de la montura para clavar con mayor precisión.